lunes, 2 de noviembre de 2009

Una cita con la Ciudad

Cuando me levanto sé que estás ahí. A veces te encuentro sombría, y no me apetece mucho estar contigo... por miedo a que te de por ponerte a llorar y yo no sepa que hacer, y acabe empapado con tus lágrimas. Otras veces estás alegre y sonriente, y brillas como el sol en un día de primavera... es en esos días en los que siento que tengo que salir contigo a pasear, comprarte algo bonito, de entre todas las cosas que me muestras siempre, invitarte a comer y tomar el té juntos. Me has enseñado cosas que nunca soñé ver, y aunque tu nerviosismo y prisas me estresen, siempre sabes como relajarme y hacerme sentir bien. Eres caprichosa, y a veces algo insoportable... pero tienes algo especial, algo que por muy mal que me haya ido el día, siempre me hace sonreir, y es que, aunque se quiera, no se puede estar mucho tiempo enfadado contigo.
Es por eso que estoy enamorado de tí, y por lo que,
a pesar de todo, me alegro de haber venido.

P.D.: En está carta de amor a Londres, me identifico con el hombre, pues es mi papel en la relación, y no me va el rollo lésbico, aunque se respete.

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